Día Mundial del Hábitat: «Involucrar a los jóvenes para crear un mejor futuro urbano».

Día Mundial del Hábitat: «Involucrar a los jóvenes para crear un mejor futuro urbano».

En esta ocasión, la efeméride aborda los desafíos y oportunidades de la rápida urbanización, centrándose en la participación activa de las y los jóvenes en la configuración de ciudades y comunidades sostenibles. 


► Las ciudades y la juventud.

En 1985 las Naciones Unidas designó el primer lunes de octubre de cada año como el Día Mundial del Hábitat con el objetivo de reflexionar sobre el estado de la estructura de nuestros pueblos y ciudades y el derecho básico de todos a una vivienda adecuada. También pretende recordar al mundo su responsabilidad colectiva en el futuro del hábitat humano.

El mundo se está urbanizando a gran velocidad, y muchos de los residentes urbanos actuales son gente joven, especialmente en algunos países de África y Asia. Actualmente, los jóvenes del Sur global constituyen el 70% o más de las ciudades. Para 2050, se prevé que las ciudades acojan aproximadamente al 70% de la población mundial, lo que pone de manifiesto la acuciante necesidad de una planificación urbana integradora y un desarrollo sostenible. En este escenario, las ciudades y los gobiernos locales desempeñan un papel fundamental en la respuesta a las crisis y emergencias, así como en la planificación de un futuro inclusivo, resiliente y ecológico.

►Involucrar a los jóvenes mediante procesos participativos y oportunidades de liderazgo local.

A pesar de los esfuerzos mundiales, la ONU es consciente de que persisten las dificultades para avanzar en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente en lo que respecta a la pobreza, la desigualdad, la contaminación, el calentamiento global o la pérdida de biodiversidad. Estas y otras cuestiones obstaculizan considerablemente el crecimiento equitativo y la resiliencia de las zonas urbanas de todo el mundo. Es crucial movilizar el apoyo de todos los segmentos de la sociedad, haciendo especial hincapié en la participación de los jóvenes. Empoderar a los jóvenes e incluirlos en la toma de decisiones urbanas es esencial para desarrollar ciudades inclusivas y resilientes. Aprovechando la energía, la creatividad y las perspectivas de los jóvenes, las ciudades pueden trabajar hacia un desarrollo más sostenible y equitativo, garantizando un futuro mejor para todos.

El Día Mundial del Hábitat presenta una oportunidad única para celebrar las contribuciones de los jóvenes a la urbanización sostenible, y para abordar al mismo tiempo los retos del rápido crecimiento urbano.

Desde UGT Castilla y León defendemos que nuestras ciudades y pueblos sean capaces de promover una planificación y una gestión participativas, integradas y sostenibles, y que los jóvenes tengan cabida en éstas. Sin embargo, si nos fijamos en la primera meta del ODS 11 «Ciudades y comunidades sostenibles» que pretende asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y mejorar los barrios marginales, es lógico pensar que los jóvenes tienen aquí su talón de Aquiles. En este aspecto, la reforma laboral de 2021, si bien ha mejorado su situación laboral –aumentando el empleo indefinido y reduciendo la temporalidad–, no ha solucionado el problema estructural de inestabilidad y precariedad que sufren los jóvenes, y es que aún persisten unos niveles de desempleo, temporalidad y parcialidad superiores a los del conjunto de la economía, imposibilitándoles percibir unos ingresos salariales estables y compatibles con la emancipación (en Finlandia los jóvenes se independizaron en torno a los 21,3 años frente a los 30,3 de nuestro país). Si a este escenario añadimos un contexto inflacionista que elimina los márgenes para asegurarles una mejora de su capacidad adquisitiva, nos preguntamos cómo los jóvenes pueden involucrarse en la planificación de los pueblos y las ciudades si deben afrontar un horizonte muy limitado de posibilidades para acceder a una vivienda digna. 

Por ello, reivindicamos la necesidad de implementar todas las políticas que estén al alcance para reequilibrar los precios de la vivienda a los ingresos de este colectivo, de forma que el acceso a la vivienda no suponga un esfuerzo económico excesivo y desproporcionado. En este sentido, consideramos que regular los precios máximos en zonas tensionadas y trazar un ambicioso plan de ampliación del parque público de viviendas siguen siendo las políticas más eficaces y garantistas para lograr estos objetivos, sin menospreciar tampoco la necesidad de seguir mejorando la regulación del mercado inmobiliario y reforzar el esfuerzo presupuestario y la cobertura de ayudas como el bono joven de alquiler.

► Ciudades y pueblos resilientes y mejor preparados para transitar hacia un futuro urbano sostenible.

Es fundamental que las ciudades y los pueblos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles, y la acción local es clave. Hay que implementar soluciones innovadoras para hacer frente a las desigualdades, garantizar una vivienda adecuada para todos, hacer frente a la crisis ambiental. Ello implica aplicar políticas centradas en las personas, promover modelos de consumo y producción sostenibles y priorizar infraestructuras verdes y resilientes. Así, el Informe sobre las Ciudades del Mundo de ONU-Hábitat, aconseja, entre otras cuestiones:

– La planificación urbana como herramienta esencial. Una buena planificación urbana es uno de los pilares de las ciudades sostenibles. Se debe volver a enfatizar la importancia del desarrollo compacto, el concepto de ciudad de 15 minutos y los planes de movilidad urbana sostenible que han sido efectivos para hacer que las ciudades sean más resilientes.

– Asegurar un futuro urbano más verde. El aumento de los fenómenos meteorológicos extremos afectarán más a las zonas urbanas, lo que hace que la adaptación al cambio climático sea una preocupación primordial. Las soluciones basadas en la naturaleza y una toma de decisiones ambientales inclusiva (escuchando diversas voces y perspectivas), deben servir para minimizar las incertidumbres y asegurar futuros urbanos más verdes.

– Una salud pública a la vanguardia en la visualización del futuro de las ciudades. Cuando la salud se reconoce como una prioridad en todas las intervenciones urbanas y se actúa en consecuencia, existen posibilidades vitales para lograr múltiples beneficios para el bienestar y fomentar futuros urbanos inclusivos, resilientes y sostenibles.

– Construir resiliencia para futuros urbanos sostenibles. La creación de resiliencia económica, social y ambiental, incluida la gobernanza adecuada y las estructuras institucionales, hacen que las ciudades estén mejor posicionadas para enfrentar impactos o tensiones ambientales, de salud pública, económicas, sociales y de cualquier otro tipo, ya que las ciudades son tan fuertes como su eslabón más débil.

–  Repensar la gobernanza urbana. No hay desarrollo urbano sostenible cuando la sociedad civil no tiene el espacio suficiente en los procesos participativos y, en especial, los grupos subrepresentados, fundamentales para co-crear estrategias como la remunicipalización, las finanzas dirigidas por la comunidad y formas de coproducción de servicios urbanos.

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