02 Feb Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebrar el patrimonio cultural.
El Día Mundial de los Humedales se celebra cada año el 2 de febrero para sensibilizar al público sobre los humedales. Este día también es el aniversario de la Convención sobre los Humedales, que se aprobó como tratado internacional en 1971.
«Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebrar el patrimonio cultural«, el tema para 2026, pone el foco en el papel intemporal de los conocimientos tradicionales a la hora de sustentar los ecosistemas de humedal y preservar la identidad cultural.
► ¿Por qué celebrar el Día Mundial de los Humedales?
Más del 80% de todos los humedales han desaparecido desde el siglo XVIII, una tendencia que se está acelerando ya que más del 35% de los humedales se han degradado o perdido desde 1970. En nuestro país la tendencia es muy similar, encontrándose hoy el 50,4% de los humedales alterados, muy alterados o desaparecidos, según el Plan Estratégico de Humedales 2030 (con base en el Inventario Español de Zonas Húmedas). Amenazados por la agroindustria intensiva, la sobreexplotación de acuíferos, la contaminación difusa o la especulación urbanística continúan degradando espacios como Doñana, Mar Menor, Tablas de Daimiel o La Janda, pero sobre todo cientos de pequeños humedales no tan conocidos Esta destrucción no es casual: responde a decisiones políticas y económicas que han puesto sistemáticamente el beneficio privado por delante del interés general.
► ¿Qué significa la pérdida de humedales?
La degradación de los humedales tiene consecuencias drásticas en dos dimensiones:
1. Para las personas: • Escasez de agua • Exposición a inundaciones y sucesos climáticos extremos • Pérdida de medios de subsistencia y bienestar (más de 1.000 millones de personas viven de la pesca, la acuicultura y el turismo). • Inseguridad alimentaria (por ejemplo, los arrozales de los humedales proporcionan arroz a 3.500 millones de personas).
2. Para el ecosistema: • Disminución de la biodiversidad • Aumento de las emisiones de carbono y metano • Pérdida de la filtración natural de agua dulce.
► Humedales, saberes y trabajo: un patrimonio vivo que también se defiende desde el sindicalismo
El Día Mundial de los Humedales 2026 nos invita a mirar más allá de los valores ecológicos de estos ecosistemas para poner en el centro los conocimientos tradicionales y el patrimonio cultural que los rodea. En Castilla y León —una tierra de ríos, lagunas, lavajos charcas y vegas—, los humedales han sido históricamente espacios de vida, de trabajo y de organización social. Hoy, desde el ámbito sindical, reivindicamos su defensa como parte inseparable de una transición ecológica justa, con empleo digno y arraigo territorial.

Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila, Zamora. Foto: Javier Díaz Barrera
Durante siglos, los humedales de Castilla y León han estado ligados a prácticas tradicionales que combinaban uso y conservación: la siega de juncos y carrizos, la ganadería extensiva en zonas húmedas, la pesca artesanal, el aprovechamiento de pastos de ribera o la gestión comunal del agua. Estos saberes no eran folclore: eran conocimiento práctico, transmitido de generación en generación, que permitía mantener el equilibrio entre actividad humana y funcionalidad ecológica. Lagunas como las de Villafáfila, La Nava, Cantalejo o los humedales asociados al Duero y sus afluentes son ejemplos claros de cómo la pérdida de esos usos tradicionales —sustituidos por modelos intensivos, extractivos o directamente por el abandono— ha ido de la mano de la degradación ambiental y del vaciamiento social del territorio.
La degradación y/o desaparición de los humedales no es solo un problema ambiental. Supone también la pérdida de empleo local, de oficios ligados al territorio y de formas de vida que sostenían a comunidades enteras. Drenajes, sobreexplotación hídrica, agricultura intensiva, macroproyectos mal planificados o la mercantilización del agua han roto equilibrios que durante décadas funcionaron gracias al conocimiento colectivo. Desde una perspectiva sindical, esta realidad conecta directamente con la precarización del medio rural, la falta de alternativas laborales sostenibles y la conversión de determinadas comarcas en auténticos territorios de sacrificio, donde se asumen impactos ambientales sin beneficios sociales claros.

Estado de los humedales españoles. Fuente: Fundación Global Nature, 2025.
Reivindicar los conocimientos tradicionales asociados a los humedales no significa idealizar el pasado, sino integrar esos saberes en las políticas públicas actuales, en la ordenación del territorio y en los nuevos empleos verdes. La restauración ecológica de humedales, la gestión sostenible del agua, el turismo de naturaleza bien planificado o la agricultura y ganadería extensivas de bajo impacto pueden y deben generar empleo verde y digno, con derechos laborales y participación social. El sindicalismo tiene aquí un papel clave:
- Defendiendo que la protección de los humedales vaya acompañada de planes de empleo y formación.
- Exigiendo participación de las comunidades locales y de las personas trabajadoras en la toma de decisiones.
- Incorporando la defensa del patrimonio natural y cultural en el diálogo social, pero también en la negociación colectiva verde y en las estrategias de desarrollo territorial.
► La importancia del fomento de la conservación y el uso sostenible y racional de los humedales.
Castilla y León tiene catalogados un total de 297 humedales que están recogidos en el Catálogo de Zonas Húmedas de Interés Especial de Castilla y León (que data de 1993 y su ampliación de 2001), pero no constan en el Inventario Español de Zonas Húmedas. Entre ellos, la Laguna de la Nava en Palencia y Las Lagunas de Villafáfila en Zamora, sí están incluidos en la Lista RAMSAR, la red más extensa de áreas húmedas protegidas del mundo.
Desde UGT Castilla y León instamos a su adecuada conservación por los beneficios ecológicos que aportan, por su consideración de espacios de vida, pero también de trabajo y de organización social. Hoy, desde el ámbito sindical, reivindicamos su defensa como parte inseparable de una transición ecológica justa, con empleo digno y arraigo territorial. Reivindicamos la inclusión de los humedales castellanos y leoneses en el Inventario Español de Zonas Húmedas, como instrumento que debe proporcionar información «a fin de conocer su evolución y, en su caso, indicar las medidas de protección que deben recoger los Planes Hidrológicos de Demarcación de la ley de aguas».
En este sentido, consideramos que en el nuevo Plan Hidrológico de la Demarcación del Duero se atienda a una gestión eficiente del recurso agua. Es necesaria la anticipación en el proceso de consecución del buen estado de todas las masas de agua que marca la Directiva Marco del Agua. No obstante, y como se hace ya en otras CC.AA., la administración autonómica debe barajar seriamente la posibilidad de diseñar un plan de humedales que contenga las directrices y los instrumentos de gestión adecuados para mantener las funciones ecológicas, socioeconómicas e histórico-culturales de estos espacios. Es hora de caminar en la senda de la mejora y la protección de los ecosistemas hídricos, con el fomento de cambios en los modelos de producción y consumo en un contexto de aumento del estrés hídrico y de reducción de la disponibilidad hídrica. Estos ecosistemas y sus servicios ecosistémicos asociados sostienen actividades económicas, empleo, comunidades, salud y bienestar. Son insustituibles. No deben perderse.
Más información:
https://www.worldwetlandsday.org/es/about

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