28 Mar Día Internacional de Cero Residuos: hacia cero residuos en la moda y los textiles.
Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, España es uno de los países de la Unión Europea que más residuos textiles genera: unos 20 kilos por persona y año.
► Día Internacional de Cero Residuos.
El 14 de diciembre de 2022, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció formalmente la importancia de las iniciativas de cero residuos y proclamó que el 30 de marzo es el Día Internacional de Cero Desechos, que se celebrará todos los años a partir de 2023. Su objetivo es el de promover modalidades de consumo y producción sostenibles, fomentar la transición en la sociedad hacia una economía circular y crear conciencia de la contribución de las iniciativas sobre cero residuos para la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. La Estrategia Mundial sobre el Consumo y la Producción Sostenibles puede guiar esta transición.
El sector de los residuos sigue contribuyendo considerablemente a la triple crisis planetaria provocada por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y naturaleza, y la contaminación. Se estima que los seres humanos generamos anualmente entre 2.100 y 2.300 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos, de los cuales se gestiona únicamente el 60% en instalaciones controlada, una gravísima situación que se puede observar mejor con dos ejemplos:
1. Los hogares de todos los continentes desperdiciaron el equivalente a más de 1.000 millones de comidas cada día durante 2022, mientras 783 millones
de personas padecían hambre y un tercio de la humanidad atravesaba una situación de inseguridad alimentaria.
2. De media, el mundo produce 430 millones de toneladas de plástico al año: dos tercios de las cuales solo se utilizan durante un corto espacio de
tiempo. Pero este breve ciclo vital tiene consecuencias: cada día se vierte en nuestros océanos, ríos y lagos el equivalente a más de 2.000 camiones
de basura cargados de plástico.
Las iniciativas de cero desechos pueden fomentar la gestión ambientalmente racional, la prevención y la reducción al mínimo de los desechos, con los objetivos de hacer frente a la triple crisis planetaria, proteger el medio ambiente, mejorar la seguridad alimentaria y mejorar la salud y el bienestar de todas las personas.
► Hacia cero residuos en la moda y los textiles.
El rápido crecimiento de la producción y el consumo de textiles se impone a los esfuerzos de sostenibilidad en el sector, causando graves repercusiones medioambientales, económicas y sociales, sobre todo en el Sur Global. La producción de ropa se duplicó de 2000 a 2015 y, sin embargo, se producen 92 millones de toneladas de residuos textiles en todo el mundo. Esto equivale a un camión de basura lleno de ropa incinerada o enviada a vertederos cada segundo.
⇒ Según un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) cada ciudadano de la UE adquirió en 2022 una media de 19 kilos de ropa, y generó 16 kilos de residuos textiles por persona (en España alcanzamos los 20 kilos).
⇒ En 2023, se necesitaron 234 millones de toneladas de materias primas para producir toda la ropa, el calzado y los textiles para el hogar que se consumió en Europa.
Abordar este reto requiere un cambio sistemático basado en la producción y el consumo sostenibles y en soluciones circulares. Un enfoque de residuo cero es clave para esta transición. Lograr sociedades con cero desechos requiere que todas las partes interesadas se comprometan y tomen medidas en todos los ámbitos.
En la UE la llamada «tasa de captura textil” o reciclaje es muy baja, tan solo del 15%, lo que significa que el 85% de los residuos textiles se pierden en la incineradora o terminan en un vertedero. Los consumidores podemos, por tanto, reducir significativamente el daño medioambiental adoptando prácticas como la reutilización, la reparación y el reciclaje. Alejarse de la moda rápida e invertir en ropa de larga duración y alta calidad no solo conserva recursos, sino que también cumple los planteamientos tradicionales de sostenibilidad.
El sector privado textil debe asumir su responsabilidad y diseñar productos duraderos, que puedan arreglarse y reciclarse, al tiempo que adopta modelos de negocio circulares que frenen la contaminación química, reduzcan los volúmenes de producción, utilicen materiales sostenibles y ayuden a reconstruir la biodiversidad. La innovación y la responsabilidad deben guiar las estrategias empresariales.
Los gobiernos desempeñan un papel decisivo al hacer cumplir los sistemas de Responsabilidad Ampliada del Productor, regular los productos químicos nocivos, invertir en infraestructuras de reciclaje e incentivar modelos empresariales sostenibles para impulsar la transición hacia una economía circular.
► Las personas trabajadoras y los sindicatos también debemos implicarnos en hacer circular el sistema de producción y consumo.
La actual economía basada en producir, usar y tirar ha supuesto altos niveles de vida y un enorme aumento de la riqueza, pero se ha producido con grandes desigualdades y a un elevado coste ambiental. Se hace necesario acelerar la transición para pasar de la economía lineal a la circular y maximizar los recursos disponibles para que permanezcan el máximo posible en el ciclo productivo.
Desde la UGT Castilla y León, nos queremos unir a la celebración del Día Internacional de Cero Residuos ya que compartimos totalmente la transición hacia una economía circular como una oportunidad para la generación de empleo verde y decente. Sin embargo, esta transformación no puede conducir a la creación de puestos de trabajo precarios, con malas condiciones y con nuevos riesgos laborales. No podemos dejar a nadie en el camino. Garantizar la transición justa y que los empleos que se generen sean de calidad debe ser una prioridad. Para lograrlo el diálogo social y la participación tienen que estar en el centro de la hoja de ruta.
Es fundamental avanzar hacia sectores industriales y de servicios innovadores, sostenibles y competitivos, basados en el conocimiento, las nuevas tecnologías y con valor añadido. En esta línea, existe un reto relativo a la formación y recualificación de las personas trabajadoras hacia las competencias que implica la transición ecológica y la economía circular. Sólo abordando estos desafíos se garantizará el éxito en esta transformación de los sectores productivos.
En este sentido, apostamos por una política de residuos inspirada en los principios de la prevención y minimización con el fin de reducir su generación y su peligrosidad. La gestión de residuos debe abordarse desde una concepción integral que dé prioridad a la prevención, la preparación para su reutilización, el reciclado y la recuperación de materiales. Además, consideramos imprescindible la participación de los representantes de las personas trabajadoras en la política medioambiental de las empresas en materia de residuos, dotándolos de toda la información y formación necesaria para que sea efectiva.
La introducción de buenas prácticas en materia de producción circular y baja en carbono debe ser la primera acción que ha de acometerse en la empresa para iniciar la andadura de adoptar una política y un plan de acción de empresa circular y sostenible. Esas buenas prácticas habrán de aplicarse fundamentalmente en:
– Promoción de la recogida selectiva y el reciclaje. Control y gestión de residuos.
– Compromiso de reducción del consumo energético, agua y materiales.
– Implantación de planes de movilidad sostenibles.
– Incorporación de criterios de circularidad y ecológicos en los procedimientos de compra.
– Incorporación del ecodiseño en el desarrollo de productos y servicios.
– Análisis del ciclo de vida de los productos.
– Compromiso de sustitución de materiales y productos peligrosos para el medio ambiente y la salud.
– Desarrollo de sistemas de gestión medioambiental.
Fuentes:
– AEMA: Informe CE ETC 2024/5 Gestión de residuos textiles en la economía circular europea.
– Naciones Unidas: Día Internacional de Cero Residuos.
– UGT-CEC: La economía circular es una oportunidad para la generación de empleo decente.
– UGT-CEC: Estudio sobre economía circular y empleo. Situación actual y necesidades futuras.

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