02 Mar Poner la vida en el centro, también la silvestre, es vital para proteger el empleo y los territorios.
Según cifras de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, más de 48.600 especies están amenazadas de extinción. Es decir, casi el 30% del total de las especies evaluadas hasta hoy están amenazadas.

► El incalculable valor de la vida silvestre.
Miles de millones de personas se benefician diariamente del uso de especies silvestres como alimento, energía, materiales, medicina, recreación, inspiración y muchas otras contribuciones vitales para el bienestar humano. La acelerada crisis mundial de la biodiversidad –con un millón de especies de plantas y animales en peligro de extinción según la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES)–, amenaza estos regalos de la naturaleza a la humanidad.
El Día Mundial de la Vida Silvestre nos brinda la ocasión de celebrar la belleza y la variedad de la flora y la fauna salvajes, así como de crear conciencia acerca de la multitud de beneficios que la conservación de estas formas de vida tiene para la humanidad. La celebración de este día también nos recuerda la necesidad urgente de combatir los delitos contra el medio ambiente y la disminución de especies causada por la actividad humana, que acarrean consecuencias negativas de gran alcance en el ámbito económico, medioambiental y social. Este es el motivo por el cual el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 15 se centra en detener la pérdida de biodiversidad.
► El papel fundamental que desempeñan las plantas medicinales y aromáticas.
Este año, el Día Mundial de la Vida Silvestre lleva como título: «Plantas medicinales y aromáticas: conservación de la salud, el patrimonio natural y los medios de subsistencia«. Las plantas medicinales y aromáticas (MAP) son esenciales tanto para la salud humana como para el equilibrio ecológico. En todo el mundo, las personas recolectan y utilizan MAP, como el ginseng americano, el nardo o la madera de agar, para tratar y prevenir enfermedades. La Organización Mundial de la Salud reconoce su importancia, especialmente en los países del Sur global —donde entre el 70% y el 95% de la población depende de la medicina tradicional para la atención primaria de salud—, pero sin olvidar que numerosos compuestos farmacológicos activos se derivan directa o indirectamente de estas fuentes naturales, a pesar de los avances en la química sintética.
Más allá de sus usos medicinales, las MAP también contribuyen a diversas industrias, como la cosmética, la alimentaria y la de artículos de lujo. Los recursos genéticos derivados de las MAP y los conocimientos tradicionales sobre ellas se han utilizado para diversas aplicaciones en la agricultura, la medicina y la conservación. Es esencial garantizar el reparto de los beneficios derivados de este uso, lo que puede proporcionar incentivos para la conservación y el uso sostenible de la vida silvestre. Además, las MAP desempeñan un papel crucial en el apoyo a los ecosistemas, ya que estabilizan los suelos, promueven la biodiversidad y proporcionan recursos esenciales para los polinizadores. Sin embargo, muchas de estas valiosas especies se enfrentan a amenazas crecientes debido a la destrucción de su hábitat, la sobreexplotación y el comercio ilegal, lo que convierte su conservación en una prioridad mundial.
Aproximadamente entre 50.000 y 70.000 especies de plantas medicinales y aromáticas se cosechan en todo el mundo, garantizando recursos vitales para muchos hogares de todo el mundo, ya que una de cada cinco personas depende de las plantas silvestres, las algas y los hongos para su alimentación e ingresos. Las MAP pueden desempeñar un papel fundamental en la diversificación de los medios de vida de las poblaciones marginadas que viven en zonas remotas y constituir un factor importante en las economías locales de los países de origen. También es fundamental garantizar el acceso equitativo a la distribución de beneficios para estas comunidades locales en los países de origen.

► Las personas trabajadoras y los sindicatos también debemos implicarnos en la protección y conservación de la vida silvestre.
La pérdida de vida silvestre no es únicamente un problema ambiental, tiene consecuencias sociales y laborales directas y, de hecho, miles de empleos dependen del buen estado de los ecosistemas en distintos sectores económicos: agricultura y ganadería extensiva, gestión forestal, pesca y recursos hídricos, turismo rural y de naturaleza, prevención de incendios y restauración ambiental, etc. Cuando desaparecen especies o se degradan ecosistemas, también se debilitan economías locales enteras, especialmente en territorios rurales como muchos de Castilla y León. Por ello, la defensa de la vida silvestre debe entenderse también como una política de empleo y de justicia territorial. Por ello, proteger la vida silvestre significa también:
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fijar población,
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generar empleo verde,
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reforzar servicios públicos rurales,
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y reconocer los saberes profesionales vinculados al territorio.
Debemos trabajar juntos para cambiar el rumbo de la actividad económica con un objetivo claro: el equilibro de los ecosistemas y de la vida silvestre. Nuestras líneas de actuación deben tener dimensiones económicas, sociales y laborales para hacer posible un desarrollo sostenible que sea físicamente posible, apostando por el diálogo social, con objeto de que las organizaciones sindicales aportemos nuestra experiencia. El Día Mundial de la Vida Silvestre 2026 nos recuerda que la respuesta no puede limitarse a la conservación aislada de especies, sino que debe integrar justicia social, transición ecológica y participación democrática. Porque cuidar la naturaleza no es una tarea ajena al mundo del trabajo: es una condición imprescindible para garantizar empleo digno, bienestar colectivo y un planeta habitable para las próximas generaciones.
Actuemos ahora y protejámosla antes de que sea demasiado tarde. Las personas trabajadoras hemos de reivindicar constantemente el valor de nuestro patrimonio natural, fuente de nuestro bienestar y nuestro trabajo.
Fuentes:
– Naciones Unidas: Día Mundial de la Vida Silvestre.
-UICN: https://www.iucnredlist.org/es

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