02 Dic El Día Mundial del suelo 2025 pone el foco en el tema: suelos sanos para ciudades saludables.
Los suelos son fundamentales para la vida en la Tierra, pero las presiones humanas sobre este recurso están llegando a límites críticos.
Es fundamental el desarrollo de una Ley Estatal de conservación de suelos capaz de frenar la pérdida de productividad de los suelos agrícolas.
► El origen del día internacional.
El Día Mundial del Suelo se celebra cada 5 de diciembre. Sus orígenes se remontan a 2002 gracias al impulso de la Unión Internacional de Ciencias del Suelo (IUSS), la cual propuso este evento en el marco de la Alianza Mundial por el Suelo, un foro colaborativo surgido ante la necesidad de compartir experiencias sostenibles para recuperar un suelo que pensábamos era un recurso infinito.
► El suelo es uno de los grandes retos también en las ciudades.
Cuando pensamos en el suelo, casi siempre lo asociamos con el campo y la naturaleza. Rara vez nos detenemos a pensar que el suelo de las ciudades también es fundamental. Por eso, este Día Mundial del Suelo 2025 pone el foco en los paisajes urbanos con el tema “Suelos sanos para ciudades saludables”. Bajo el asfalto, los edificios y las calles, existe un suelo que, si es permeable y está cubierto de vegetación, ayuda a absorber el agua de lluvia, regular la temperatura, almacenar carbono y mejorar la calidad del aire. Pero cuando se sella con cemento, pierde estas funciones, haciendo que las ciudades sean más vulnerables a inundaciones, calor extremo y contaminación.
Por ello, este día invita a todos —desde responsables políticos hasta la ciudadanía— a repensar los espacios urbanos desde el suelo, para construir ciudades más verdes, resilientes y saludables.
► El sustrato que nos sostiene.
El suelo es esa finísima capa de la litosfera (1 metro, más o menos) que sustenta toda la vida del ámbito terrestre del planeta. Es el sustrato donde crecen todas las plantas que conforman la base de la pirámide trófica, en la cual los humanos ocupamos la cúspide. Es, además, el intermediario entre el mundo inerte mineral, la atmósfera y la biosfera, responsable de que los tres conecten y la vida sea tal y como la conocemos. Actúa, también, como refugio para una gran parte de la biodiversidad del planeta y es uno de nuestros grandes aliados en la lucha contra el cambio climático, ya que se trata del segundo mayor sumidero de carbono después de los océanos, con un enorme potencial para seguir secuestrándolo.
- El 95 % de nuestros alimentos provienen del suelo.
- El 33 % de los suelos están degradados.
- Puede tomar hasta 1.000 años formar apenas 2–3 cm de suelo.
- Hay más organismos vivos en una cucharada de suelo sano que personas en la Tierra.
- 2.000 millones de personas en el mundo sufren de deficiencia de micronutrientes, conocida como hambre oculta.
- Hasta un 58 % más de alimentos podrían producirse mediante una gestión sostenible del suelo.
- El suelo alberga cerca del 59 % de las especies del planeta.
► ¿Por qué es tan importante conservarlo?
En las últimas décadas, el crecimiento demográfico de la población mundial, la gestión insostenible de la tierra, el cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos han acelerado su degradación. Este panorama supone para la biosfera una pérdida gradual de la capacidad de producir alimentos, piensos y fibra. Asimismo, se ven mermados otros servicios directamente suministrados por el suelo, como el del ciclado de nutrientes, secuestro de carbono, control de plagas o regulación del ciclo del agua. Algo que le cuesta a la Unión Europea al menos 50 mil millones de euros al año. El problema es que, a pesar de su importancia, se trata de un recurso frágil y prácticamente no renovable, ya que su proceso de recuperación es muy lento. Una vez degradado, necesita siglos para poder recuperarse. Por eso, conservarlo es mucho más rentable que restaurarlo. En el reciente «Atlas de la Desertificación de España» (coordinado por especialistas de la Universidad de Alicante (UA) y el CSIC) se señala que 206.217 kilómetros cuadrados del país sufren este tipo de degradación que conduce a la pérdida total de suelo útil para la ecología y la agricultura, lo que supone el 41% del conjunto de territorio español y muy cerca del 30% del territorio de Castilla y León. En este sentido, el Parlamento Europeo acaba de aprobar con la la Ley de Vigilancia y Resiliencia del Suelo (Directiva 2025/2360), que debe marcar un antes y un después en la protección ambiental del continente, al tratarse de la primera legislación europea dedicada a garantizar suelos sanos para 2050, un objetivo clave para la seguridad alimentaria, la mitigación del cambio climático y la conservación de los ecosistemas.
► El cuidado del suelo como parte de una transición ecológica justa.
Impulsar un sistema agro-alimentario sostenible a través de una transición ecológica justa es fundamental para la conservación de nuestros suelos y para afrontar con garantías la crisis del sistema alimentario y, en general, la crisis socio-ecológica. Este enfoque debe ir acompañado por el fomento de un empleo ligado al cuidado del medio ambiente y de sus ecosistemas asociados (y la prestación y conservación de los servicios ecosistémicos), algo crucial para navegar la incertidumbre que enfrentamos. El impulso del empleo verde y de calidad supondría un enorme impacto también en las zonas afectadas por el reto demográfico, que en Castilla y León está presente cada vez más. Por eso es fundamental apoyar medidas como:
● Garantizar la aplicación efectiva de la normativa sobre uso sostenible de fitosanitarios.
● Aprobar una Ley Estatal de conservación de suelos en sintonía con la nueva directiva europea.
● Elaborar o reforzar los planes de acción existentes para la expansión y consolidación de la producción, transformación y consumo de alimentos ecológicos, locales y/o de temporada.
● Reducir y aprovechar la producción de residuos orgánicos, a través del agrocompostaje y del compostaje municipal y doméstico, contribuyendo a alimentar
y fertilizar la tierra. Rediseñando un ecosistema social eficiente aplicando la economía circular también a los alimentos.
● Elaborar una ley de protección de espacios agrarios que preserve la fertilidad natural de los suelos agrarios y de alto valor agroecológico.
● Establecer programas agrarios de adaptación y de reducción de gases de efecto invernadero.
● Trabajar para alcanzar una mayor resiliencia frente a recursos hídricos decrecientes y fenómenos de riesgo extremo, y así reducir la vulnerabilidad de la población y del sistema socioeconómico.
Fuentes:
- "Por una transición justa en el medio rural". Foro Acción Rural, 2022. - "Conservar el suelo, uno de los grandes retos de la ciencia y de la humanidad". The Conversation, - "Día Mundial del Suelo". Naciones Unidas, 2025. - "Primer atlas de la desertificación en España: más del 40% del territorio está amenazado". Rafa Burgos, Nacho Catalán (Gráficos). El País, 27 de noviembre de 2025.



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