13 Oct #IDDRR24: ¿Estás preparado? Empoderando a la próxima generación para un futuro resiliente.
El propósito del día se alinea con el Marco de Sendai, el acuerdo internacional para prevenir y reducir las pérdidas de vidas, medios de subsistencia, economías e infraestructuras básicas, complementa el Acuerdo de París y a la consecución de la Agenda 2030.
► Comunidades resilientes con niños y jóvenes capacitados ante los riesgos.
2024 está registrando nuevos récords de temperatura y sequías, incendios e inundaciones sin precedentes en todo el mundo. La pobreza y la desigualdad están exacerbando estos desastres. Nuestro mundo actual se enfrenta a un nivel sin precedentes de desastres provocados por la inadaptación del ser humano a las limitaciones y a los riesgos del espacio en el que habita. No hay que olvidar que para que se produzca un desastre tiene que confluir en el tiempo y en el espacio, por una parte, la fuerza destructiva de un fenómeno extremo, y por otro, la presencia de población y de bienes que sean susceptibles de ser afectados. De esta forma, cada sociedad es responsable de elegir y de aplicar soluciones capaces de generar adaptación a las limitaciones y a los riesgos de su medio ambiente. Sin embargo, a pesar de los compromisos para aumentar la resiliencia, abordar el cambio climático y crear vías de desarrollo sostenible, las elecciones sociales, políticas y económicas actuales están haciendo lo contrario. Esto pone en peligro no solo el logro del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, sino que también obstaculiza el progreso hacia el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos en la Agenda 2030 .
Hoy se conmemora el Día Internacional para la Reducción de Desastres. Los desastres, las pérdidas económicas y las vulnerabilidades subyacentes que impulsan el riesgo, como la pobreza y la desigualdad, aumentan a la par que los ecosistemas y las biosferas corren el riesgo de colapsar. El papel de la educación en la protección y la capacitación de los jóvenes es vital para un futuro con menos desastres. Los responsables de tomar decisiones deben asegurar la protección de los niños y jóvenes mediante escuelas e instalaciones educativas seguras, respaldando y aplicando el Marco Integral de Seguridad Escolar 2022-2030; además, deben asegurar la capacitación des niños y jóvenes para que estén seguros mediante una educación adecuada a su edad que les permita comprender los riesgos a los que se enfrentan y actuar en consecuencia. Esto incluye desarrollar su preparación para tomar medidas tempranas en respuesta a las alertas tempranas. Los niños capacitados se convierten en agentes de cambio para lograr comunidades más resilientes.

► 15 millones de euros de pérdidas cada hora desde principios de siglo.
Mientras que a nivel mundial se calcula que los daños económicos de los desastres naturales ascendieron a 380.000 millones de dólares en 2023 (un 22% por encima de la media del siglo XXI, y de los que solo el 31% -118.000 millones de dólares- fueron cubiertas por seguros). El informe destaca que 95.000 personas perdieron la vida en todo el mundo a causa de riesgos naturales en 2023, la cifra más alta desde 2010. En cuanto al clima, 2023 fue el año más caluroso jamás registrado, con «anomalías de temperatura sin precedentes» y máximos históricos observados en 24 países y territorios. En nuestro país los desastres naturales más relevantes ocurridos: sequía, calor extremo, grandes incendios, DANAS e inundaciones, pedrisco o heladas atípicas provocaron en 2022 unas pérdidas estimadas de 2.900 millones de euros (según un informe de la Fundación AON España), traducido en un impacto en el PIB de 1.225 millones de euros y en la pérdida de más de 25.000 empleos.
España es un territorio con elevado riesgo ambiental. El catálogo de peligros naturales que pueden afectar al conjunto del país es elevado, y a ello se une un grado importante de ocupación del territorio con población y actividades económicas que pueden verse afectadas por el desarrollo de episodios de rango extremo.
Una clasificación sencilla de estos peligros ambientales incluiría: a) riesgos biogeográficos y biológicos, entre los que sobresalen los incendios forestales y las plagas; b) fenómenos meteorológicos extremos (lluvias intensas y torrenciales, que originan inundaciones, sequías, tormentas de granizo, episodios de frío y calor, temporales de viento, tornados y fenómenos subtropicales en Canarias); c) riesgos geológicos y geomorfológicos (terremotos, maremotos, volcanismo, movimientos de terreno, avalanchas de nieve y erosión).
En Castilla y León las principales pérdidas económicas son consecuencia de inundaciones, olas de calor, sequías o heladas, siendo el sector agrario el que más pérdidas sufre, pero también otros sectores económicos, infraestructuras y núcleos urbanos. Sin embargo, el cambio climático está causando peligros relacionados con el clima más frecuentes, extremos e impredecibles, como la proliferación de grandes incendios forestales. El cóctel formado por el cambio climático, la despoblación de las zonas más rurales o la práctica ausencia de gestión forestal y el abandono de los usos del suelo, está provocando que muchos de nuestros montes se estén convirtiendo en bombas de relojería que solo esperan a que su mecha sea prendida para convertirse en superincendios. No obstante, acudir al principio de precaución a partir de la inversión en alerta temprana es más urgente que nunca.
► El reto, lo es también para las personas trabajadoras y sus representantes.
La acción humana –especialmente la de los países más ricos– está creando un riesgo mayor y más peligroso, y empujando al planeta hacia límites existenciales y ecosistémicos. La reducción de riesgos debe estar en el centro de la acción para acelerar la acción contra el cambio climático y lograr los ODS.
El riesgo de incumplir el objetivo de no rebasar la temperatura máxima promedio global de 1,5 ºC marcado en el Acuerdo de París antes de 2030, supone un escenario de aceleración potencial del ritmo y la gravedad de los eventos peligrosos, un riesgo sistémico que no se puede eliminar por completo, pero se puede reducir y abordar de manera más eficaz. Los responsables de tomar decisiones deben afrontar con valentía las consecuencias de la crisis socio-ecológica, y apostar por la creación de empleo verde y decente, por una transición justa, por medidas de resiliencia ante el cambio climático y de protección de la biodiversidad, o por una ordenación del territorio acorde con una disminución de nuestra vulnerabilidad ante los desastres naturales. La toma de decisiones requiere del aprovechamiento de los conocimientos existentes sobre reducción de riesgos, pero también de la suficiente dedicación a las personas trabajadoras y al mundo del trabajo tanto en su gobernanza como en sus medidas políticas.
Tal y como se recoge en el informe realizado por UGT Castilla y León “Empleo y cambio climático en Castilla y León”, se considera que todos los sectores económicos están en riesgo ante los desastres naturales, y que éste es mayor en función de su grado de dependencia de los recursos naturales (sectores agrario, agroalimentario, forestal, etc.), en función de su exposición al trabajo al aire libre y a altas temperaturas (construcción, turismo, etc.), en función de su exposición a los fenómenos meteorológicos extremos y a disrupciones en los ecosistemas (energía, sanidad y otros servicios públicos, etc.). Miles de puestos de trabajo podrían estar en peligro en España si no se toman medidas de adaptación, tal y como se desprende del informe de AON España.
Asumiendo este escenario, parece conveniente que en Castilla y León se impulsen políticas capaces de anticipar los riesgos climáticos, combinadas con medidas que puedan orientar a los diferentes sectores productivos hacia una economía más verde e inclusiva. En UGT Castilla y León entendemos que el Gobierno castellano y leonés, los empleadores, los sindicatos, y otros interlocutores sociales, debemos –en el marco del diálogo social–, articular una gobernanza con capacidad de aumentar la resiliencia de nuestros ecosistemas y nuestra sociedad, que garantice el empleo verde y decente, la salud y la seguridad en el trabajo, y medidas de protección social para que nadie quede atrás. Es decir, una gobernanza para una transición ecológica justa.
En nuestros centros de trabajo, las personas trabajadoras y sus representantes también debemos iniciar −a través de la negociación colectiva− un diálogo en relación con el clima y el empleo con nuestros empleadores, capaz de diseñar estrategias de adaptación y sostenibilidad ambiental que anticipen los riesgos para la salud y la seguridad, el impacto en las condiciones laborales, la necesidad de nuevas competencias, y un empleo digno. Un camino seguro para el futuro.
Fuentes:
- «Barómetro de las catástrofes naturales en España 2022». AON, 2023.
- «Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres 13 de octubre». Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres.
- «El número de catástrofes multimillonarias en 2023, el más alto jamás registrado». AON, 2024.
- «Informe de Evaluación Global de las Naciones Unidas sobre la Reducción del Riesgo de Desastres». Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres.
- «Una nueva estrategia europea de adaptación al cambio climático para el mundo del trabajo». CES.

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