Día Mundial del Hábitat: Cerrando la brecha. No dejar a nadie, ni ningún lugar, atrás.

Día Mundial del Hábitat: Cerrando la brecha. No dejar a nadie, ni ningún lugar, atrás.

Esta efeméride debería servir para reflexionar sobre el estado de nuestros pueblos y ciudades y sobre el derecho básico de todos a una vivienda adecuada, recordando al mundo que todos tenemos el poder y la responsabilidad de moldear su futuro.


► La crisis de la triple «C».

En 2022, el Día Mundial del Hábitat aborda, con el tema «Cerrando la brecha. No dejar a nadie, ni ningún lugar, atrás», el problema de la creciente desigualdad y los desafíos en las ciudades y los asentamientos humanos. Es una llamada de atención sobre las crecientes disparidades y vulnerabilidades exacerbadas por las crisis de la triple «C»: COVID-19, clima y conflictos.

La pandemia y los conflictos recientes han echado por tierra años de progreso en la lucha contra la pobreza, dando lugar a la aparición de nuevos pobres: los que habrían salido de la pobreza en ausencia de la pandemia pero siguen siendo pobres, y los que han caído en la pobreza a causa de la pandemia. Según el Informe sobre las Ciudades del Mundo de ONU-Hábitat, el número de personas afectadas se situaba entre 119 y 124 millones en 2020 y entre 143 y 163 millones en 2021. La lucha contra la pobreza y las desigualdades urbanas se ha convertido en una prioridad mundial urgente.

►El papel de las ciudades y los gobiernos locales.

El mundo cada vez está más urbanizado. Desde 2007, más de la mitad de la población mundial ha estado viviendo en ciudades, y se espera que dicha cantidad aumente hasta el 60 % para 2030. En este escenario, las ciudades y los gobiernos locales desempeñan un papel fundamental en la respuesta a las crisis y emergencias, así como en la planificación de un futuro inclusivo, resiliente y ecológico. Para preparar las zonas urbanas para futuros desastres, debemos comenzar por las ciudades. Por lo tanto, la acción local y la promesa crucial de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible son más importantes que nunca para no dejar a nadie atrás.

Esto implica hacer que las ciudades funcionen para las mujeres y los niños y cerrar las brechas existentes: entre quienes tienen y quienes no; dentro y entre las zonas urbanas y rurales; y dentro y entre regiones desarrolladas y en desarrollo.

UGT Castilla y León reivindica desde hace años que las distintas administraciones públicas aporten soluciones en la lucha contra la despoblación, y una manera de hacerlo es poniendo el foco en una vivienda inclusiva, asequible y adecuada como la clave para la transformación sostenible de las ciudades y pueblos castellanos y leoneses. Una vivienda con acceso a servicios sanitarios públicos próximos, con una dotación suficiente de recursos humanos y materiales, con acceso a la banda ancha y la cobertura de voz y datos para móviles que permitan el desarrollo en igualdad de condiciones, y políticas de fomento de empleo con énfasis en el ámbito rural y en los barrios urbanos más vulnerables, son medidas esenciales para permitir el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 11, que apunta a ciudades y pueblos resilientes, inclusivos, seguros y diversos para 2030.
En este sentido, desde el Sindicato instamos a los ayuntamientos a la utilización de la Agenda Urbana Española como modelo urbano deseable hacia el futuro.

► Ciudades y pueblos resilientes y mejor preparados para transitar hacia un futuro urbano sostenible.

Es fundamental que las ciudades y los pueblos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles, y la acción local es clave. Hay que implementar soluciones innovadoras para hacer frente a las desigualdades, garantizar una vivienda adecuada para todos, hacer frente a la crisis climática e impulsar una recuperación verde e inclusiva de la pandemia. Ello implica aplicar políticas centradas en las personas, promover modelos de consumo y producción sostenibles y priorizar infraestructuras verdes y resilientes. Así, el Informe sobre las Ciudades del Mundo de ONU-Hábitat, aconseja, entre otras cuestiones:

– La planificación urbana como herramienta esencial. Una buena planificación urbana es uno de los pilares de las ciudades sostenibles. Se debe volver a enfatizar la importancia del desarrollo compacto, el concepto de ciudad de 15 minutos y los planes de movilidad urbana sostenible que han sido efectivos para hacer que las ciudades sean más resilientes.

– Asegurar un futuro urbano más verde. El aumento de los fenómenos meteorológicos extremos afectarán más a las zonas urbanas, lo que hace que la adaptación al cambio climático sea una preocupación primordial. Las soluciones basadas en la naturaleza y una toma de decisiones ambientales inclusiva (escuchando diversas voces y perspectivas), deben servir para minimizar las incertidumbres y asegurar futuros urbanos más verdes.

– Una salud pública a la vanguardia en la visualización del futuro de las ciudades. Cuando la salud se reconoce como una prioridad en todas las intervenciones urbanas y se actúa en consecuencia, existen posibilidades vitales para lograr múltiples beneficios para el bienestar y fomentar futuros urbanos inclusivos, resilientes y sostenibles.

– Construir resiliencia para futuros urbanos sostenibles. La creación de resiliencia económica, social y ambiental, incluida la gobernanza adecuada y las estructuras institucionales, hacen que las ciudades estén mejor posicionadas para enfrentar impactos o tensiones ambientales, de salud pública, económicas, sociales y de cualquier otro tipo, ya que las ciudades son tan fuertes como su eslabón más débil.

–  Repensar la gobernanza urbana. No hay desarrollo urbano sostenible cuando la sociedad civil no tiene el espacio suficiente en los procesos participativos y, en especial, los grupos subrepresentados, fundamentales para co-crear estrategias como la remunicipalización, las finanzas dirigidas por la comunidad y formas de coproducción de servicios urbanos.

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